martes, 27 de junio de 2017

Cake salado

Ya sé que puede parecer una locura hablar de meterse en la cocina con los calores que caen estos días y más con el horno funcionando pero...

Hace poco, volvía de la calle, estaba sedienta, licuándome como un helado a pleno sol a pesar de haber salido muy temprano así que pensé que sudar un poco más o un poco menos, no tendría mayor importancia.
Y sin embargo... ¡qué calor! Por Tutatis, ¡qué calor!... Casi me arrepiento a la mitad...
Pero me animó sobre todo el pensar en algo que me iba a solucionar la cena (porque luego a la hora de la idem, sólo oír (u oírme) decir ¿qué cenamos? y me entra una vagancia infinitaaa...)

Así que, valientemente... me puse manos a la obra con los
ingredientes siguientes:

100 grs de harina
Levadura de panadería en sobre (viene en granulado y es más fácil de usar que la prensada comprada en la panadería. Cada día me simplifico más la vida en la cocina... me estoy haciendo mayor... o vaga... o lista. Ya era hora.)
1/2 vaso de leche (para diluir el sobre de levadura)
3 huevos
Una pizca de sal.
1/2 lata de aceitunas negras deshuesadas
50 grs de chorizo desmenuzado (se puede sustituir por taquitos de bacon o unas anchoas (en esos casos, no se pone sal a la mezcla)
100 grs de queso rallado
100 grs de mantequilla (o margarina como queráis. La receta original viene con mantequilla pero yo prefiero usar margarina: sale más ligero. Intenté una vez hacerlo con aceite de oliva pero su sabor coge demasiado protagonismo y eclipsa a los demás; no sabe igual, así que volví a la margarina, más neutra.)
Unos 10 tomatitos secos y conservados en aceite (le dan al conjunto un sabor increíble)
Unas hojas de albahaca fresca o de menta o cebollino. (al gusto. Yo, esta vez puse albahaca: me encanta y este año tengo una planta preciosa, frondosa y olorosa. Y que los bichos que a veces se la meriendan no han descubierto todavía.

Arranquemos: primero se enciende el horno a 180º .
Luego se forra el molde de cake con papel especial para horno.
(después de esto, me tomo un traguito de agua fresquita con limón)
Luego se derrite la margarina en el microondas para que no esté demasiado caliente a la hora de mezclar con el resto de los ingredientes.
(otro traguito porque yo también me estoy derritiendo)
Se trocea todo finito, finito. (a mano, mejor que en un robot donde se haría papilla. Y sólo habrá que lavar el cuchillo y la tabla... lo dicho, me estoy haciendo comodona.)
Y todo seguido, se baten los huevos como para una tortilla y se vierten en un bol grande donde está ya el resto de los ingredientes.
(otro traguito)
Se diluye la levadura con la leche.
Se mezcla con la harina.
Se añade la mantequilla (o margarina) derretida pero ya templada.
Y se vierte y mezcla muy bien muy bien con todo lo anterior.
(otro traguito y otro)
Mientras he hecho todo esto, se ha calentado ya el horno así que vierto todo en el molde de cake que meto en el horno (piso intermedio)
¡Ufff! Acabé...
Y como empieza a hacer calor en la cocina... me voy a refrescar.
No sin antes mirar la hora: necesitará el cake unos 30 minutos aproximadamente; dependiendo del horno puede ser un poco más o un poco menos con lo cual, la primera vez, mejor no alejarse demasiado y echar una miradita de vez en cuando, pinchar con un palito de madera para cerciorarse de cómo va la cocción y proteger con una hoja de papel de aluminio si hiciera falta. (Como siempre, vamos.)
Yo, ya lo tengo controlado: en mi horno son entre 30 y 35 minutos: el tiempo de darme un bañito para ¡por fin! refrescarme.

El resultado es éste:


Superpráctico para llevar de excursión, ya troceado y envuelto en su papel de plata (cambia un poco del clásico bocata de lo que sea ¿no?...)
O para una cena sin complicaciones: a la hora de la terrible pregunta ¿qué cenamos? puedo responder "Cake salado con una ensalada verde. Y de postre... fruta de temporada."

De vicio, de pecado mortal. ¡Irresistible!...Quien prueba, repite.
Repetí. Y repetí.
(Sólo para asegurarme de que sigue siendo tan rico como siempre... Sigue.)

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Pompita de "Bon appétit!"
Y de nuevo con las manos en la masa (recobrando costumbres pues me di cuenta hace poco que llevaba muuucho tiempo sin compartir con vosotros una de mis viejas y queridas recetas, de ésas que no fallan nunca.)
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martes, 6 de junio de 2017

Infatigables...

Infatigables... ellas.
Y yo no me canso de mirarlas, observarlas, admirarlas.
Y de envidiarlas. Siempre activas, de sol a sol. Sólo frenadas en las horas del mediodía cuando no se las ve (pero porque siguen trabajando en el subsuelo, a la fresca de sus refugios). Sólo paradas un rato cuando la tormenta, que a su escala se vuelve diluvio universal, las machaca y destroza parte de sus edificaciones. Que se apresuran a reconstruir.
Infatigables.
Son arquitectas, ingenieras de camino, criadoras de sus crías que transportan de allí hacia aquí o al revés según las horas, criadoras de otras especies que explotan, agricultoras, recolectoras. De lo cultivan, de lo que encuentran, de lo que roban cuando pueden: lo aprovechan todo.
Infatigables.

¿No les duele nunca nada? ¿No necesitan descansar nunca? ¿Tendrán acaso fisios gratis para masajear sus cuerpos machacados por el trabajo intenso? ¿Tendrán viajes del Imserso donde les dan de todo, masticado, sin tener que planificar nada, sin tener que pensar (que es una cosa agotadora, se diga lo que se diga)? ¿Se irán de balneario cada fin de semana para cuidar sus articulaciones rígidas y sus huesos que crujen? (¿tienen huesos las hormigas?... me parece que no... ¿Será su secreto entonces?... Será su secreto, seguro.)
¿Cómo lo hacen?...
Infatigables.
Las envidio. Envidio su actividad que no decae nunca... Envidio sus patitas ágiles (las mías no lo son), sus articulaciones siempre engrasadas (las mías no lo están) ...
Su esbeltez (también)... Su comunicarse sin ruido (también).

Soy una envidiosa...
Vale... pero en otra vida quiero ser hormiga. He dicho.

... Aunque... no sé... ¿Ven la luna, las nubes y las estrellas  las hormigas?...
Quizás me lo pienso mejor y me busco otra animalita para la reincarnación...
No sólo cuentan las articulaciones, desprovistas de poesía. ¿No?...

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Pompita observando la actividad de los hormigueros de mi jardín.
(Hoy sin foto. El suelo está muy bajo y no encuentro el tres en uno...)
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