martes, 18 de julio de 2017

Música y letras

Dicen que la música es un idioma universal. Y que hay músicas que quedan grabadas en nuestra alma para cada momento de nuestra vida.
Las nanas de la primera infancia... Las canciones de amor, atemporales...
Para aprender. Para reír. Para bailar. Para soñar.
Notas que no se olvidan nunca. Incluso si las letras que se apoyan en ellas se diluyen con el tiempo.
Hay también músicas que levantan el ánimo.
Que ayudan a andar. Que insuflan fuerza. Que unen en la desgracia.
Sonidos evocadores hasta para quien no los ha oído desde la infancia. 
Melodías que se tararean o se cantan a voz en grito lo mismo en fiesta nacional que en manifestaciones multitudinarias de cualquier índole...
Que se transforman, al igual que sus monumentos más emblemáticos, en símbolo de un país.
Y es el caso de la Marsellesa.
Y sí, me gusta su música. Quizás porque su melodía forma parte de mi vida desde pequeñita. Una de sus bandas sonoras.... No sé...
Pero no me gusta su letra. Nunca me ha gustado. Muy violenta a lo largo de sus quince estrofas (que casi nadie se sabe de memoria por cierto.)
Letra sangrienta escrita en su origen para animar a luchar contra los invasores y los déspotas de la época pero que, mal interpretada fuera de su contexto inicial, anima a la violencia en cualquier ámbito, por cualquier motivo.
No comparto.
Y no soy original, no soy la única en pensar así: hubo varios intentos de cambiar su letra por otra distinta, nada bélica, nada mortífera.
No cuajó la idea. Aunque periódicamente surge de nuevo la polémica.

Y quienes lo han propuesto eran o son tan franceses como el que más, de nacimiento o de corazón. 
Tan franceses como yo que lo soy por los cuatro costados, de nacimiento, de familia , de formación, de corazón  (y de sangre quizás: ¿quién puede, sin hacer el ridículo, presumir de saber a ciencia cierta de dónde o de qué color es cada gota de su sangre y vanagloriarse de ello?...)
Desde el gran Jean Jaurès que la consideraba "una letra atroz" hasta Lamartine y Victor Hugo, Charles Aznavour o Georges Brassens por citar algunos de los más conocidos. 
O el mismo abbé Pierre que se preguntaba, como lo hacemos muchos franceses, "¿Cómo unos padres  pueden enseñar a sus hijos eso de 
                " ¡Que una sangre impura riegue nuestros surcos!" ?
... Menuda barbaridad esto de ponerse a la misma altura que la barbarie de algunos.

Ya mayor pero siempre activo y con el mismo espíritu, el cantante  Graeme Allwright   , neo-zelandés de nacimiento y francés de corazón, escribió hace años y sigue cantando estas otras letras que podéis escuchar aquí si os interesa.   


                                                https://www.youtube.com/watch?v=OPMWD29OyVg
                                                https://www.youtube.com/watch?v=wzYvLRpbn-g

Misma música pero letra muy distinta.

Para todos los hijos de la Tierra
cantemos amor y libertad.
Contra todos los odios y las guerras
el estandarte de la esperanza está izado. bis
El estandarte de justicia y de paz.

Reunamos nuestras fuerzas, nuestro valor
para vencer la miseria y el miedo.
¡Que reinen en el fondo de nuestros corazones
la amistad, la alegría y el compartir.

La llama que nos alumbra
cruza las fronteras.
Vayamos, vayamos, amigos, 

solidarios andemos hacia la luz.
 
Cada vez que oigo los primeros acordes de la Marseillaise (y julio se presta a ello), pienso que mi himno, en caso de tenerlo,  sería más bien éste, el suyo: uno para todos. Una lucha sí pero sin revanchismo, sin perdedores. Sin intereses ocultos. Sin efectos colaterales desastrosos.
Sino todo lo contrario.
Una letra utópica o ingenua, lo sé...
A menudo me lo dicen. (por lo menos una vez al año...)

Pero una utopía mía (una más) de la cual no me quiero apear.

*******************
Pompita de julio.
.

2 comentarios:

  1. No me gustan los himnos nacionales ni sus letras rimbombantes, a menudo rayanas con lo cursi y lo hortera. Casi casi prefiero la "letra" de nuestro himno nacional, la famosa "lolo lolo, lolololololo lololololóóóó", fácil de aprender y políticamente correcta, al no aludir a nación, patria o estado con la que está cayendo :)

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    1. En muchos casos es mejor que no haya letra y así la música se basta a si misma. Menos polémica...

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